Un hombre de origen marroquí ha sido condenado en Palma a pagar una multa de 540 euros tras ser hallado culpable de un delito de daños por rociar un líquido corrosivo en el coche de un compañero de trabajo en una empresa de alquiler de vehículos. Este incidente ocurrió el 3 de junio de 2024, mientras los implicados experimentaban tensiones laborales.
Un acto de venganza que terminó en condena
Según los informes, el condenado, que se encontraba en desacuerdo con su encargado, decidió tomar represalias. En un acto de venganza, vertió un envase de un líquido inflamable en la carrocería de un Audi perteneciente a su superior. Los daños causados fueron significativos, ascendiendo a un total de 3,622 euros.
Ante la gravedad de los hechos, el perjudicado denunció el incidente, lo que llevó a la empresa a despedir al responsable. En el juicio, el procesado admitió su culpabilidad y, tras las negociaciones entre su defensa, la fiscalía y la víctima, se llegó a un acuerdo para indemnizar a la víctima con 3,000 euros por los daños causados.
En resumen, este caso destaca la consecuencia de las acciones impulsivas en el ámbito laboral y la importancia de resolver los conflictos de manera constructiva.