En un rincón de Alemania, una curiosa moda está tomando impulso y parece que ha llegado para quedarse. Se trata del ‘hobby dogging’, una práctica que consiste en pasear a perros invisibles. ¿Suena raro? Quizás, pero hay algo más detrás de esta tendencia que hace reír y reflexionar a partes iguales.
La esencia es simple: quienes se suman a esta idea caminan con una correa en la mano, dan órdenes en voz baja y simulan interactuar con un perro que no está allí. Todo comenzó en Bad Friedrichshall, donde una entrenadora innovadora decidió ofrecer clases de adiestramiento sin perros, enfocándose en enseñar a los dueños cómo mejorar su manejo de la correa y su comunicación. “Es humor”, dice Barbara Gerlinger, la creadora del movimiento. Sin embargo, también tiene un trasfondo serio: “El problema nunca es el perro, sino la persona al otro lado de la correa”.
Un enfoque sorprendente para el entrenamiento canino
A través del ‘hobby dogging’, las personas buscan aprender a controlar mejor a sus animales al practicar sin distracciones. Se les enseña cómo modular su postura y tono de voz para que luego puedan transmitir esos conocimientos a sus verdaderos compañeros peludos. En este sentido, se podría decir que es como hacer yoga antes de enfrentarse a una maratón canina.
Sin embargo, mientras en Alemania esta moda avanza entre risas y reflexiones serias sobre la relación humano-perro, aquí en España muchos se lo toman a broma. El farmacéutico Álvaro Fernández incluso publicó un video riéndose del concepto: “Para el alérgico lo veo bien porque no sueltan pelo”, comentó con humor. Aunque parece haberse perdido el verdadero propósito detrás de estas sesiones.
Es curioso ver cómo algunas tendencias hacen eco más allá de las fronteras; por ejemplo, existe una práctica similar conocida como ‘hobby horsing’, donde se imitan disciplinas ecuestres usando caballos de juguete. Ambas iniciativas tienen un objetivo común: prepararnos para enfrentar la realidad con creatividad y diversión.
A medida que esta nueva forma de pasar tiempo con nuestros amigos imaginarios sigue creciendo en popularidad, queda claro que a veces lo más absurdo puede tener mucho sentido si nos ayuda a comprendernos mejor.

