Imagina que vas caminando hacia el trabajo, como cualquier otro día, y de repente te ves rodeado por dos perros grandes que no tienen intención de jugar. Eso le ocurrió a Reinaldo, un hombre que vivió una experiencia aterradora en Cascavel, Brasil. Mientras intentaba defenderse de los animales, jamás pensó que un objeto tan cotidiano como su móvil se convertiría en su salvador.
La inesperada explosión
Todo sucedió tan rápido que aún le cuesta creerlo. «Uno de ellos fue directo a mi cuello», cuenta con voz temblorosa. A pesar del miedo, logró reaccionar y dar un manotazo al perro. Pero el otro animal no se detuvo; intentó morderle la pierna y solo alcanzó a impactar contra el teléfono que llevaba en el bolsillo. En ese instante, la batería explotó. El estruendo fue tal que incluso sorprendió a los canes, dándole a Reinaldo una oportunidad para escapar.
A pesar de las quemaduras en su pierna y los pantalones cortos carbonizados, el protagonista se siente afortunado. Su valentía y algo de suerte hicieron posible que pudiera huir y llamar rápidamente a la policía. Lo más sorprendente es cómo decidió manejar la situación después: «No quiero hacerles daño», dijo sobre los dueños de los perros, quienes se disculparon y ofrecieron cubrir sus gastos médicos y reparar su móvil dañado.
Esta historia nos recuerda lo impredecible de la vida; quién diría que un simple teléfono podría ser el héroe del día. A veces hay giros inesperados que nos hacen reflexionar sobre nuestras prioridades y las decisiones que tomamos en momentos críticos.

