La historia de Almir Rogerio da Silva es un verdadero ejemplo de superación. Este brasileño, conocido en redes sociales como el ‘abuelo fisicoculturista’, nos demuestra que nunca es tarde para cambiar y luchar por nuestros sueños. A los 55 años, decidió ponerle fin a una vida marcada por la obesidad, donde llegó a pesar nada menos que 165 kilos. La hipertensión lo obligó a reflexionar y tocar fondo fue su punto de inflexión.
Lejos de rendirse, Almir se armó de valor y buscó ayuda profesional. Con el apoyo de un nutricionista, comenzó a transformar su alimentación. Dejó atrás las comidas hipercalóricas y adoptó una dieta rica en proteínas, legumbres y carbohidratos complejos. Pero eso no fue todo; también cambió su rutina diaria. Cada día se dedica intensamente al entrenamiento: una hora de fuerza seguida de 45 minutos de ejercicios aeróbicos. ¿El objetivo? Reducir su grasa corporal entre un 4% y un 9%, algo fundamental para convertirse en deportista élite.
Un camino lleno de retos pero también recompensas
Apenas tres años después, Almir ha cosechado frutos increíbles. En 2024 logró un tercer puesto en el prestigioso certamen Arnold Classic, convirtiéndose en una figura inspiradora para muchas personas. Con más de 1,2 millones de seguidores en Instagram, comparte sus rutinas y consejos diarios con quienes buscan motivación para cambiar sus vidas.
No podemos pasar por alto sus palabras: «¿Os imagináis si me hubiera dado por vencido cuando muchos decían que era demasiado viejo?», dice mientras muestra su impresionante transformación. Su historia es un claro mensaje sobre la importancia del esfuerzo y la perseverancia.
A pesar del éxito, Almir reconoce que este viaje no hubiera sido posible sin la intervención médica adecuada. Inició una terapia hormonal guiada por especialistas que le ayudaron a estabilizar sus niveles metabólicos y regular su presión arterial; así pudo alcanzar su meta final: perder 80 kilos.
Hoy en día, entrena cada día con la mirada firme puesta en el futuro del culturismo. Sus vídeos son virales y deslumbran con miles de mensajes alentadores como «¡Eres una inspiración!» o «¡Quiero ser como tú cuando sea mayor!».

