La famosa ‘booktoker’ Bárbara Bulnes ha encendido la chispa de un debate candente en las redes sociales al confesar que leer ‘Cumbres borrascosas’ se le ha hecho una montaña. Con su estilo fresco y cercano, esta influencer, que cuenta con casi 120.000 seguidores en TikTok, no dudó en compartir su frustración al intentar zambullirse en la obra maestra de Emily Brontë. «¿Cómo voy a leer este libro si no entiendo ni la mitad del vocabulario?» reflexionaba entre risas, mientras dejaba claro que necesitaba un diccionario a mano para poder seguirle el ritmo.
La conexión perdida entre generaciones
En medio del revuelo, no podemos evitar pensar en la desconexión que parece existir entre las lecturas obligatorias y la realidad de muchos jóvenes hoy en día. Luzu, otro referente de internet, nostálgico por tiempos pasados, lanzó una crítica directa hacia los creadores actuales: «Permitidme ser claro». La película inspirada en el clásico ha traído consigo un torrente de opiniones diversas; hay quienes defienden su complejidad como parte del encanto literario y otros que ven esto como una barrera insalvable para nuevas generaciones.
Bárbara fue clara: ella intentó conectar con el texto pero se encontró con un lenguaje tan lejano que resultó desalentador. Y mientras unos abogan por la necesidad de ampliar nuestro vocabulario mediante las lecturas más clásicas, otros advierten sobre el riesgo del monocultivo turístico literario y cómo este afecta nuestra capacidad crítica.
Las redes han sido un hervidero desde entonces. Algunos usuarios compartieron sus propias experiencias de lucha contra textos complicados, recordando lo difícil que es entender algo cuando estás rodeado por pantallas y contenido más digerible. A fin de cuentas, ¿no deberíamos encontrar formas más atractivas para acercar estos clásicos a los jóvenes?
Aunque Bárbara decidió eliminar su video original tras recibir críticas mixtas, su voz sigue resonando como símbolo de una problemática más amplia: ¿son los clásicos realmente accesibles o están condenados a ser ignorados por completo? Un dilema literario en pleno siglo XXI donde muchos se preguntan si es momento de repensar cómo enseñamos literatura a las nuevas generaciones.

