Imagina la escena: un grupo de amigos entra en un restaurante, emocionados por probar los calamares que les han recomendado. Sin embargo, lo que parecía ser una buena elección se convierte en un auténtico fiasco cuando ven la cuenta. 46 euros por una ración de calamares es algo que no esperaban escuchar, y para colmo, les cobran también por un aperitivo que nunca llegó a la mesa.
Las redes estallan ante el abuso
Todo comenzó cuando un usuario de Twitter, conocido como Soy Camarero, decidió compartir esta experiencia surrealista. En su publicación explicaba cómo habían pedido estos calamares tras consultar al camarero sobre las recomendaciones del día. “Les cobran por ese plato, el de la foto, 46”, se lamentaba el chico en sus redes. Pero no solo eso; cuatro trozos de pan les costaron otros 6 euros más y el aperitivo fantasma completó una cuenta que dejó a todos boquiabiertos.
Aunque el restaurante se encuentra alejado de las zonas turísticas más conocidas, esto no justifica precios tan disparatados. La pregunta quedó flotando en el aire: “¿Cómo lo veis?” Y claro, las reacciones no tardaron en llegar. Con más de 244.000 visualizaciones, los comentarios fueron variados; algunos defendieron el precio argumentando que todo depende del mercado, mientras otros clamaban indignados que era una auténtica estafa.
“En Vigo pagaría menos por unos calamares frescos y mucho mejores”, comentó una usuaria haciendo eco del sentir generalizado contra este tipo de abusos. Otros recordaban que si son calamares de Potera auténticos podría tener sentido pagar un poco más… pero aún así muchos coinciden en que hay límites.
Así va nuestra gastronomía: entre la calidad y los precios desorbitados nos encontramos con historias como esta que hacen cuestionar nuestras elecciones culinarias. ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar por comer bien?

