Cuando pensamos en hacernos un análisis de sangre, lo primero que nos dicen es: ve en ayunas. Pero, ¿alguna vez te has preguntado por qué? La doctora conocida como ‘La Traumatóloga Geek’ ha puesto luz sobre este tema y parece que hay mucho más de lo que se dice. Según ella, el ayuno puede cambiar radicalmente los resultados, y eso no siempre nos lo cuentan.
Lo que realmente significa ir en ayunas
Antes de que te saquen sangre, hay algo vital que debes saber: si comes antes del análisis, tus resultados pueden ser desastrosos. Imagina llegar al laboratorio tras un buen desayuno y ver cómo todos esos números saltan a niveles alarmantes. “Te sacas sangre y todo sale mal: glucosa alta, colesterol disparado… Pero no estás enfermo, solo desayunaste”, señala la experta en su cuenta de X.
Y es que resulta que cuando comemos, nuestros niveles de glucosa y triglicéridos se disparan. “Si te sacan sangre justo después de desayunar, podrías parecer diabético o tener problemas cardiovasculares simplemente porque te comiste una tostada”, añade con claridad. Por eso, la recomendación general es acudir entre 8 y 12 horas sin comer para obtener resultados fiables.
No obstante, aquí viene el dato interesante: no todos los análisis requieren estar en ayunas. Para algunas pruebas como un hemograma o la función renal puedes ir tranquilo sin preocuparte por tu desayuno. Sin embargo, para medir cosas como la glucosa o el colesterol sí es fundamental ese ayuno previo.
Así que ya sabes, aunque algunos análisis no lo requieran estrictamente, la mejor opción siempre será presentarte sin haber comido nada antes. Así evitas el riesgo de tener que hacerte dos pinchazos innecesarios. En resumen: si te dicen ve en ayunas… ¡mejor hazlo! Tu salud te lo agradecerá.

