Imagina la sorpresa de un fotógrafo al abrir una vieja cámara de 90 años y encontrar un carrete sin revelar en su interior. Eso le ocurrió a uno de ellos en Inglaterra, donde la historia ha cobrado vida gracias a un tesoro olvidado. Los empleados del Centro de Fotografía de Salisbury se encontraron ante un verdadero misterio cuando esta antigua Zeiss Ikon Baby Ikonta llegó a sus manos, traída por alguien que la compró en una tienda de segunda mano.
El arte de revelar lo oculto
Ian Scott, el director del centro fotográfico, compartió su asombro: “Fue sorprendente ver con qué claridad quedaron las fotos después de tantos años”. Revelar imágenes de épocas pasadas no es tarea sencilla; hay que tener mucho cuidado para no dañar la película, que puede estar muy deteriorada por el paso del tiempo. Pero el resultado fue mágico: la nitidez era impresionante.
Entre las instantáneas reveladas destacan algunas que parecen capturar momentos entrañables como un viaje familiar a St. Moritz, con el imponente Badrutt’s Palace Hotel al fondo. Otras imágenes muestran a mujeres disfrutando del té en lo que parece ser el jardín de una elegante mansión inglesa. La tienda decidió compartir estas joyas en redes sociales, buscando que alguien reconozca a los protagonistas de estas historias congeladas en el tiempo.
No cabe duda de que este hallazgo nos recuerda cómo la fotografía tiene el poder no solo de capturar momentos, sino también de conectar generaciones y revivir memorias perdidas. Así, entre risas y nostalgia, nos preguntamos: ¿quiénes serán esas personas que posaron ante la lente hace tantas décadas?

