En una granja de Carintia, Austria, vive Veronika, una vaca que ha dejado a todos boquiabiertos. ¿La razón? Ha aprendido a usar una escoba de manera tan ingeniosa que está haciendo replantear lo que sabemos sobre la inteligencia del ganado. Este descubrimiento no es solo fascinante, sino también un golpe sobre la mesa para aquellos que subestiman la capacidad cognitiva de estos animales.
Un comportamiento inesperado
La historia comenzó cuando dos investigadores del Instituto de Investigación Messerli se encontraron con un video donde Veronika utilizaba ramas caídas para rascarse. Intrigados por su habilidad, decidieron visitarla y confirmar lo que ya se sospechaba: esta vaca es más lista de lo que pensamos. Su dueño les contó cómo llevaba años observando a Veronika elegir diferentes palos dependiendo de dónde necesitaba rascarse.
Antonio Osuna-Mascaró, uno de los biólogos detrás del estudio, quedó asombrado por lo fácil que fue estimular el comportamiento en Veronika y la precisión con la que manipulaba la escoba. Durante semanas observaron cómo usaba este objeto para aliviar picaduras e incomodidades, alternando entre las cerdas y el palo según la parte del cuerpo afectada. ¡Sí! Lo hizo todo con esa inteligencia adaptativa que muchos pasan por alto.
Lo impresionante es que esta versatilidad en el uso de herramientas no se había documentado antes en vacas; hasta ahora solo se conocía en primates. Esto abre un nuevo capítulo sobre nuestras percepciones acerca del potencial cognitivo de estos animales tan cercanos a nosotros y nos lleva a cuestionar por qué hemos ignorado sus capacidades durante tanto tiempo.
A veces, mirar más allá de lo evidente nos enseña lecciones valiosas sobre respeto y reconocimiento hacia todas las criaturas con las que compartimos este planeta.

