Imagínate esto: tres chicas taiwanesas decidieron explorar Andorra, emocionadas por las maravillas que prometía el paisaje nevado. Pero, ¡sorpresa! Su aventura se tornó en un verdadero lío cuando siguieron las indicaciones del GPS sin cuestionar nada. El resultado fue un Mercedes negro atascado en medio de una pista de esquí, justo al pie de una ladera blanca, como si estuvieran en una película cómica.
El rescate y la lección aprendida
Las redes sociales no tardaron en llenarse de imágenes del vehículo atrapado, convirtiéndose en una advertencia para otros conductores desprevenidos. Fue el 6 de enero cuando los servicios de emergencia recibieron múltiples avisos sobre el coche atascado cerca de la estación de esquí Grau Roig. Una vez aseguraron que las tres pasajeras estaban bien, comenzaron con el complicado operativo de rescate.
Poner nuevamente el Mercedes en marcha resultó ser todo un desafío. Necesitaron tres grúas y más de tres horas para liberar el coche, todo debido a un GPS que decidió jugarle una mala pasada a la inexperta conductora. Afortunadamente, nadie salió herido y hasta se tomaron una selfie junto al coche antes del rescate. Esta experiencia les dejó una clara lección: no siempre debemos confiar ciegamente en la tecnología.

