Imagina que decides salir con amigos a disfrutar del fútbol, solo para encontrarte con una etiqueta de 10 euros por silla. Sí, así es, un bar ha decidido cobrar a sus clientes este peculiar ‘suplemento’ por querer seguir el partido en su local. La verdad es que ante esta situación, muchos se están preguntando si no sería mejor quedarnos en casa y evitar la jugada.
La propuesta que provoca críticas
Todo comenzó cuando un usuario de X (la red anteriormente conocida como Twitter) compartió la sorprendente normativa de este establecimiento. En su mensaje, dejó claro que los precios variaban dependiendo de cuántos amigos se juntaran alrededor de la mesa. Por ejemplo, si cuatro amigos querían disfrutar del partido juntos, su factura ascendería a 30 euros; si eran seis, a 45; y si se atrevían a ser nueve, pues ya estaban hablando de 60 euros. Al final, cuanto más gente hubiera en la mesa, el precio por persona podría bajar hasta unos ridículos 6,66 euros.
Sin embargo, las reacciones no tardaron en llegar. La publicación rápidamente alcanzó más de un millón y medio de reproducciones y los comentarios empezaron a llover: «Mala decisión», decía uno; «con ese precio me lo contrato en casa» añadía otro. ¿Quién puede culparlos? Muchos sienten que pagar por sentarse a ver fútbol es simplemente absurdo.
Aún así, hubo quienes defendieron la idea argumentando que cobrar un mínimo era necesario para evitar que algunos clientes ocuparan mesas durante horas con solo una consumición. Pero hay quienes piensan que esto es más propio de un cine que de un bar.
En fin, entre risas y críticas nos encontramos ante una jugada arriesgada. Y mientras unos optan por ver el fútbol desde su sofá con unas cervezas frías y algo para picar sin gastar ni un euro extra, otros tal vez preferirán arriesgarse y pagar ese ‘impuesto’ curioso por vivir la experiencia en directo. Al final del día, cada uno sabe cómo quiere vivir sus partidos.

