¿Quién no ha caído en la trampa de lo que parece ser un delicioso manjar? A veces, nuestras propias percepciones nos juegan malas pasadas. Aunque estas imágenes podrían hacerte salivar, hay que tener cuidado; las apariencias engañan, y más de una vez hemos deseado algo solo para descubrir que no era lo que parecía.
Un vistazo a lo inesperado
Empecemos con esas tablillas asirias, que a simple vista parecen un delicioso desayuno lleno de cereales. Pero claro, antes de dejarte llevar por la tentación, recuerda que no podrás hincar el diente. Y si hablamos de hamburguesas, ¡cuidado! Esa imagen tan apetitosa puede esconder algo muy vivo detrás de su fachada. No todo es lo que parece.
Y hablando de sorpresas, ¿quién podría imaginarse que ese minino dormilón se confunde con un pan recién horneado? Ojo también con los plátanos; uno en particular podría arruinar tus ganas de merendar. Si te atrae una gran loncha de bacon, mejor piensa dos veces antes de morder; podrías estar frente a una piedra y no a tu desayuno soñado.
A veces el hambre nos lleva a confundir cosas. Esa pasta podría parecer ideal para una comida rápida, pero mejor no te acerques mucho… porque probablemente sea solo goma. Y esos brownies? Mejor dejarlos donde están, o podrías terminar con tierra en la boca.
No olvidemos esa bandeja de sushi; aunque le eches soja por encima, el resultado será desastroso. Por último, esos posavasos corchos podrían parecer galletas deliciosas y más de uno caerá en la tentación… ¡y se llevará una sorpresa! Mientras tanto, ese aguacate con apariencia fresca podría tener un sabor bastante decepcionante. En fin, querido lector, siempre es bueno mirar dos veces antes de dejarse llevar por lo visual.

