En pleno corazón de Malasaña, Madrid, se ha convertido en una hazaña encontrar un hogar asequible y con calidad. ¿Te imaginas? Con la escalofriante subida de precios y el auge del monocultivo turístico, los pocos pisos que quedan en el mercado parecen más una broma pesada que una oportunidad real. Esto es precisamente lo que nos muestra Pato, una usuaria de Instagram, en un vídeo donde enseña su reciente hallazgo: un piso de apenas 14 metros cuadrados a la venta por 95.000 euros.
¿Qué nos ofrece este ‘lujo’?
Pato comienza describiendo su nuevo “hogar”, un segundo interior sin ascensor. La primera impresión es impactante: no hay espacio para respirar. “Es una buhardilla con espacio para cama, lavabo y ducha”, dice entre risas mientras muestra cómo se siente vivir allí. Pero no todo es tan bonito como parece; el techo está tan bajo que parece que le va a dar en la cabeza al primer visitante desprevenido. Y aunque tiene dos ventanas, una da a un interior sombrío y la otra al exterior, donde podría perfectamente pasar cualquier cosa menos luz natural.
“Si doblas la esquina desde la habitación principal llegas al lavabo con ducha”, continúa mostrando con ironía, antes de advertir que el wc está separado, en otra estancia adyacente. ¡Vaya lujo! Y claro, sin espacio para un fregadero, ahí tenemos el escurreplatos junto al cepillo de dientes… ¡Imagina!
Parece ser que los dueños han tenido que ingeniárselas para aprovechar cada rincón; incluso recortaron partes del falso techo para colocar un armario. Pato lo llama “anarquitectura” y tiene razón: hasta se puede ver otra estancia desde este pequeño espacio.
Aunque eso sí, no todo es desdicha; el piso viene equipado con un microondas y un ventilador que se agradecen. La joya de la corona es una televisión tipo hospital –sí, has leído bien– porque hablamos de esas antiguas de tubo; también hay un reproductor de CD como si estuviéramos volviendo a los 90. “Corred que vuela”, concluye su publicación con humor.
No tardó mucho en hacerse viral: más de 438.000 reproducciones han acumulado las imágenes y los comentarios son muy reveladores sobre nuestra realidad actual: “No caben ni los pensamientos”, dice uno; otro pregunta irónicamente si la TDT va aparte o afirma que entrar ahí sería como caer en un secuestro.