En un rincón de la red social TikTok, el Centro de Estudios Alba ha desatado una conversación que ha llegado a más de 400.000 personas. Todo comenzó cuando una profesora decidió compartir una anécdota reveladora con sus seguidores, y vaya si lo logró. La historia gira en torno a unos niños que se negaban a utilizar gomas de borrar rosas porque, según ellos, «son de niñas». ¡Vaya chasco! ¿Acaso hay colores que deban estar reservados solo para uno u otro género?
Desmontando estereotipos en el aula
Frente a esta mentalidad anclada en prejuicios, nuestra heroína educativa tomó la decisión de actuar. ¿Y cómo lo hizo? Cambiando el papel higiénico clásico del baño por uno en un vibrante color rosa fucsia. «A ver quién va al baño ahora», retó con picardía en su vídeo.
Las reacciones no se hicieron esperar: entre los comentarios, algunos apoyaron su enfoque valiente mientras otros criticaban la medida. “Es una cuestión de desmontar estereotipos”, defendieron muchos, mientras otros respondían con sarcasmo: “¿Te has picado con niños de primaria?” A pesar del revuelo, lo cierto es que la iniciativa generó un debate necesario sobre la rigidez del pensamiento infantil respecto a los colores y los roles sociales.
Al final del día, este episodio nos recuerda que educar es mucho más que transmitir conocimientos; se trata también de abrir mentes y romper barreras. Así que, aunque algunos se rasguen las vestiduras ante estas ideas, lo importante aquí es seguir avanzando hacia un mundo donde todos los colores sean bienvenidos.