En una historia que parece sacada de una película, un joven australiano ha puesto en jaque su futuro por intentar cumplir un sueño: tener todos los elementos de la tabla periódica. Emmanuel Lidden, con solo 24 años y una pasión desmedida por la ciencia, decidió que quería incluir el plutonio, ese elemento radiactivo que tanto nos fascina y aterra a partes iguales. Sin embargo, lo que comenzó como una ilusión se ha convertido en un verdadero quebradero de cabeza legal.
La búsqueda del conocimiento o un capricho peligroso
El pasado agosto, la vida de Lidden dio un giro inesperado cuando fue arrestado en casa de sus padres en Sídney. La operación fue algo digno de una serie policiaca: la Fuerza Fronteriza Australiana, bomberos y hasta un equipo médico se presentaron para desmantelar lo que ellos consideraban un posible peligro nuclear. Según las autoridades, el joven había violado la ley de no proliferación al introducir plutonio en Australia. Ahora se enfrenta a una posible condena de hasta 10 años tras las rejas.
Su abogado no ha tardado en defenderlo vehemente, asegurando que Lidden no es más que un ‘fanático de la ciencia’, alguien cuyo objetivo era coleccionar elementos sin ninguna intención maliciosa. “No importó ni poseyó estos materiales con ninguna intención siniestra”, argumentó John Sutton ante el tribunal. La realidad es que este chico solo buscaba saber más sobre el mundo a su alrededor.
Todo empezó cuando encargó una diminuta muestra de plutonio desde un sitio web científico estadounidense; uno podría pensar que esto es pura locura, pero los documentos judiciales apuntan a que el paquete llegó a casa con su nombre y dirección. ¿Realmente hay espacio aquí para pensar que había planes oscuros?
A raíz del escándalo, su vida laboral también sufrió consecuencias: perdió su trabajo como aprendiz de maquinista ferroviario y ahora se gana la vida haciendo hamburguesas en un restaurante rápido. Una caída estrepitosa para quien solo quería explorar el universo químico.
Por si fuera poco, aún queda por decidir su destino: la jueza Leonie Flannery anunciará su sentencia el próximo 11 de abril. Mientras tanto, muchos nos preguntamos si esta historia es otra muestra más del miedo hacia quienes buscan aprender más sobre nuestro mundo.