Las fotografías tienen un poder especial, y a veces nos sorprenden con lo que pueden hacer. Jennifer Candotti jamás pensó que una simple limpieza de armario la llevaría a una de las mejores travesuras del recuerdo. Al abrir el cajón, encontró un vestido de flores que había amado en los años 80, mientras estudiaba en la universidad de Richmond, Virginia. Ese vestido era más que una prenda; era un pasaporte a su juventud.
Y claro, cuando decidió mudarse a Suiza, se llevó esa joya con ella. Para Jennifer, ese traje tenía más valor emocional que su propio vestido de novia. No se trataba solo de tela y costura; era el hilo conductor que la conectaba con sus tres inseparables amigas: Robin Clark, Robin Garrison y Angie Carrano.
Un viaje al pasado
A pesar de los años y las distancias, esas cuatro mujeres han mantenido vivo el fuego de su amistad. “Cuando estamos juntas, es como si volviéramos a tener 18 años”, compartió emocionada Jennifer en una entrevista con CNN. Así que en una reciente reunión decidieron hacer algo especial: recrear una fotografía antigua.
Candotti se puso nuevamente su icónico vestido mientras sus amigas buscaban ropa similar para completar el look. Pero no se quedaron ahí; también compraron vasos azules de plástico exactamente como los que usaron hace décadas. “Esa foto esconde tanto significado que quizás otros no vean, pero nosotras sí podemos sentirlo”, explicó entre risas Jennifer al comparar ambas instantáneas.
No hay duda de que estos momentos son los que realmente importan y atesoramos en nuestros corazones. Las risas y recuerdos compartidos son lo único necesario para volver a ser jóvenes por un día.