Imagina la escena: un viajero, nervioso y apresurado, se encuentra en el control de seguridad del Aeropuerto Internacional Newark Liberty, en Nueva Jersey. Todo parece normal hasta que, al pasar por el escáner corporal, los agentes detectan algo extraño. ¿Qué podría ser? No lo adivinarías nunca. Un oficial encontró una tortuga viva escondida nada menos que en la entrepierna de este hombre.
El viajero, originario de East Stroudsburg, Pensilvania, no podía creerlo cuando le pidieron que sacara ese ‘paquete sospechoso’. Allí estaba, envuelta en una pequeña toalla azul y con unos 12 centímetros de largo. Se trataba de una jicotea elegante o tortuga de orejas rojas. Thomas Carter, director de seguridad federal de la TSA en Nueva Jersey, no pudo evitar sorprenderse: «Hemos visto a viajeros intentar ocultar cuchillos y otras armas en su cuerpo o equipaje; sin embargo, esto es algo que jamás habíamos presenciado».
Un final inesperado
Pues bien, la historia no acaba ahí. La Policía de la Autoridad Aeroportuaria confiscó al reptil y se puso en contacto con las autoridades locales para garantizar su bienestar a través del control de animales y el Servicio de Pesca y Vida Silvestre. Mientras tanto, al pasajero no le quedó más remedio que abandonar el aeropuerto escoltado por varios agentes.
A veces hay cosas que nos hacen cuestionar qué pasaba por la mente del viajero. ¿Realmente pensó que era buena idea? Al fin y al cabo, esconder un animal vivo como si fuera un simple objeto es algo inaceptable. Esperemos que esta tortuga encuentre pronto su camino hacia un hogar más seguro.