En la pintoresca ciudad de Nagaizumi, Japón, encontramos un lugar que desafía las nociones tradicionales de lo que es un parque. Este diminuto jardín, que apenas ocupa 0,24 metros cuadrados, se ha ganado a pulso su título como el parque más pequeño del planeta. ¿Te imaginas? Su tamaño es comparable al de un periódico extendido.
Hace años, el Mill Ends Park en Portland, Oregón, era el rey indiscutible de los parques pequeños. Con sus dos metros de diámetro, ofrecía espacio para un único árbol y algunas plantas diminutas. Pero ahora, con este nuevo campeón en Nagaizumi, esos dos metros parecen una auténtica extensión.
Un rincón especial para relajarse
A solo unos pasos del Ayuntamiento local y situado en la prefectura de Shizuoka, este parterre no solo destaca por su escaso tamaño; también está diseñado para que los visitantes puedan disfrutarlo. Con una pequeña parcela de césped, un par de placas de piedra y un taburete donde sentarse a contemplar el entorno, invita a hacer una pausa y respirar.
El parque existe desde finales de los años 80 pero fue hace poco cuando recibió el reconocimiento oficial por parte de Guinness World Records. Según Shuji Koyama, quien lidera la gestión de infraestructuras en Nagaizumi, este jardín fue inaugurado en 1988 como respuesta a la necesidad de aprovechar cada centímetro disponible en las calles.
Para obtener este preciado título mundial, las autoridades locales contrataron a un topógrafo que midió meticulosamente su superficie. Y así se confirmaron los requisitos: debe ser un espacio verde donde al menos una persona pueda descansar y relajarse. En un mundo donde muchos espacios verdes están desapareciendo o son objeto del monocultivo turístico, este pequeño rincón nos recuerda que incluso lo más diminuto puede tener su propia magia.