Imagina estar tan enamorado que decides someterte a una prueba extrema para demostrar tu valentía. Eso es lo que le ocurrió a un joven en la provincia de Henan, en China, donde su prometida llevó la idea del amor al límite de lo absurdo. En lugar de un romántico fin de semana o una cena inolvidable, se vio atrapado en tres horas de descargas eléctricas en su abdomen, como si intentara entender el dolor del parto.
No queda claro por qué este chico aceptó tal desafío; quizás pensó que era una forma moderna de conectar con su futura esposa. Pero lo que comenzó como una locura amorosa terminó convirtiéndose en una pesadilla. Lo que debía ser un simple experimento terminó llevándolo directamente al quirófano tras desarrollar necrosis intestinal.
Una tortura disfrazada de amor
La escena fue escalofriante: su prometida, utilizando un dispositivo diseñado para simular las contracciones del parto, aumentaba la intensidad de las descargas poco a poco. La joven relató cómo él empezó a sentir malestar desde el nivel 8 y llegó a soltar varias maldiciones cuando alcanzó el nivel 10. “En el nivel 12 estaba sudando y respirando rápido”, confesó ella. Al final, él no solo estaba exhausto, sino también con el estómago duro como una piedra.
Después de esa noche infernal, él vomitó varias veces y aunque al principio parecía recuperarse, pronto tuvo que buscar atención médica. Fue entonces cuando le diagnosticaron necrosis intestinal y tuvo que ser operado con urgencia.
La familia del chico no tardó en actuar tras conocer esta tortuosa historia. De inmediato cancelaron el compromiso y advirtieron a la prometida que se preparara para enfrentar consecuencias legales por los daños causados. Un desenlace trágico para lo que debería haber sido una unión celebrada con amor y respeto.