David A. Lindon, un escultor británico que reside en Bournemouth, ha dado un golpe en la mesa del mundo artístico al lograr algo realmente asombroso: ha creado una escultura de Lego que es casi del mismo tamaño que un glóbulo blanco humano. ¿Te imaginas?
La obra, diminuta como un susurro, mide apenas 0,02517 milímetros por 0,02184 milímetros, lo que la convierte en cuatro veces más pequeña que la pieza anterior que ostentaba el récord. Y no fue tarea fácil; para medirla, tuvo que ser analizada con un microscopio óptico por expertos de Evident Scientific.
Un desafío titánico y personal
Lindon compartió con Guinness World Records lo difícil que ha sido este camino: «El desafío de crear objetos diminutos que no se pueden ver sin un microscopio es exigente tanto física como mentalmente». Un reto monumental donde incluso su propio pulso podía jugarle en contra. Él mismo confesó: «Me he entrenado para respirar más despacio y trabajar entre los latidos de mi corazón. Incluso el pulso a través de mis dedos crea demasiado movimiento».
Y por si fuera poco, este artista prefiere trabajar durante las horas nocturnas. La razón es clara: las vibraciones del tráfico diurno pueden interferir en su delicado proceso creativo.