En una historia que parece sacada de un guion surrealista, nos encontramos con el curioso caso de una profesora de secundaria en la Escuela Estatal Marsden, en Logan City, Queensland. Esta docente ha hecho que muchos se rasquen la cabeza al pedir a sus alumnos que le llamen Miss Purr, mientras se lamía las manos y bufaba como un gato enfadado. Las redes sociales han estallado con imágenes de ella luciendo una diadema con orejas felinas y un cordón donde se lee ‘purr’. Esto no solo ha levantado cejas entre los estudiantes, sino también entre los padres preocupados por lo que sucede dentro del aula.
Reacciones inesperadas de padres y alumnos
Los testimonios de algunos padres son alarmantes. Una madre contó cómo su hija tuvo que ronronear para conseguir una piruleta, ¡imagínate eso! Otro padre expresó su frustración en Facebook, señalando lo absurdo que resulta encontrar este tipo de comportamiento en el sistema educativo donde confiamos nuestros hijos cada día.
A medida que la noticia se propagó como pólvora, llegó hasta el Departamento de Educación de Queensland. Desde allí confirmaron estar al tanto de las inquietudes planteadas por los padres y aseguraron que el director ya estaba tomando medidas al respecto. Mientras tanto, la profesora se defiende argumentando que solo solicitó ser llamada Miss Purr porque sus iniciales son PRR y negó haberse comportado como un ‘lindo gatito’. Sin embargo, esta justificación no ha calmado los ánimos.
A pesar del apoyo recibido del sindicato de docentes, parece que su tiempo en la escuela ha llegado a su fin. Esta situación no solo pone sobre la mesa las normas dentro del aula, sino también cuánto puede llegar a impactar lo extraño en nuestro día a día educativo.