María Echevarrieta, una joven sevillana con una historia inspiradora, ha logrado cumplir uno de sus grandes sueños: obtener el C1 de euskera. Tras años de esfuerzo y dedicación, María decidió compartir su travesía con todos sus seguidores en redes sociales. Su amor por este idioma no es casualidad; proviene de unas raíces familiares que la conectan con Bizkaia, aunque ella misma reconoce que su conocimiento del euskera era prácticamente nulo al principio. «Saber euskera, cero. Solo los colores y los números», comenta sin tapujos.
Una pasión que creció con el tiempo
Con el paso del tiempo, la música empezó a jugar un papel crucial en su aprendizaje. Esa melodía festiva que sonaba en las noches de juerga se convirtió en el motor que la impulsó a dar un gran paso adelante. «Me aprendía de memoria las canciones sin saber ni lo que decían», confiesa María mientras recuerda aquellos momentos. Así fue como se inscribió en una academia donde dedicó diez horas semanales a aprender un idioma que le resultaba tan ajeno.
El primer logro llegó rápido: tras un año logró sacar el A2 y disfrutó tanto del proceso que no se detuvo ahí. A pesar de mudanzas y exámenes a distancia, su determinación nunca flaqueó: «Iba muchas horas a la semana, seguía cuentas de Instagram en euskera… Intenté aprender por mi cuenta también».
Cuando alcanzó el B2 ya sabía que iba por buen camino, aunque cada examen venía acompañado de una buena dosis de nervios. «Tenía un miedo tremendo» al pensar en la prueba del C1, pero no dejó que eso la frenara. Ahora vive en Cádiz y reflexiona sobre su evolución: «Cuando vi la nota me puse a llorar».
A través de TikTok, donde comparte su experiencia, ha recibido miles de reacciones positivas: desde palabras de ánimo hasta otros estudiantes sintiéndose inspirados por ella. “Ole tú, porque no es un idioma fácil”, le escriben muchos admiradores.
Hoy día, María está considerando regresar al País Vasco; admite con sinceridad que ha olvidado más euskera del que le gustaría y asegura con orgullo que cuando habla no tiene ese acento andaluz tan característico.
Su historia es un recordatorio para todos nosotros: nunca es tarde para seguir nuestros sueños y enfrentar nuevos desafíos.