En un episodio reciente del canal de YouTube Un chino y medio, los jóvenes influencers Chicken papi y Jiajun Yin nos abren las puertas de sus recuerdos infantiles, donde el trabajo en familia no solo era norma, sino también una lección de vida. Criados entre bares y bazares en España, estos chicos han compartido cómo sus padres usaban su inocente curiosidad para vigilar a la competencia.
Espionaje entre risas
"Yo no sé para qué, si luego le decía ‘hay cuatro, hay diez, hay cero’ y no hacía nada", comenta uno de ellos con una risa nerviosa que evoca lo absurdo de la situación. Pero esta práctica era más común de lo que parece. Chicken papi recuerda perfectamente cómo sus padres, cuando tenían un bar y las tardes se hacían eternas, le pedían que cogiera la bici: "Da una vuelta por toda la manzana y mira cuántos clientes hay en los bares de al lado". Una tarea sencilla pero cargada de tensión juvenil.
Por su parte, Jiajun Yin también tiene historias parecidas que contar. "Mis padres me decían: ve a esa tienda y observa cuánta gente entra. Pero claro, luego resulta que te reconocen y te da un corte impresionante", confiesa entre risas. Recuerda una anécdota especialmente vergonzosa cuando entró a otra tienda para ‘espiar’ y el dueño lo miró con simpatía: "Bueno, es que los bazares ganamos más o menos lo mismo. No hace falta que te vengas aquí a mirar". La vergüenza fue palpable.
Así es como estos jóvenes reflejan el ingenio familiar en un mundo donde cada cliente cuenta. Con historias sencillas pero profundas, nos recuerdan que detrás del negocio siempre hay emociones humanas.