En un rincón de Tailandia, específicamente en Nakhon Ratchasima, vive King Kong, el búfalo de agua más alto del mundo. Con apenas tres años, este gigante ha conseguido medir la asombrosa cifra de 1,85 metros desde la pezuña hasta la cruz, superando por unos 50 centímetros a sus compañeros. Es todo un récord según Guinness World Records y no es para menos; su dueño, Suchart Booncharoen, sabía desde que nació que este animal iba a ser especial.
Un coloso con corazón amable
A pesar de su imponente tamaño, King Kong es todo lo contrario a lo que podrías imaginar. “Es un coloso gentil”, dice Cherpatt Wutti, un trabajador de la granja donde vive. “Le encanta jugar y siempre está rodeado de gente”. Imagínate tener un “cachorro colosal” en casa; eso es exactamente lo que siente su dueño al interactuar con él. Este búfalo disfruta ser acariciado y corretear alegremente con todos.
No solo King Kong brilla en este espectáculo ganadero; también está Tommy, otro bovino que ostenta el título del novillo más alto del planeta con sus 187 cm. En un mundo donde algunos animales parecen cumplir récords por capricho, estos ejemplares son una muestra clara de cómo la naturaleza puede sorprendernos constantemente.