En el día a día de un profesor, las sorpresas nunca faltan, pero hay mensajes que realmente dejan boquiabierto. Un docente ha decidido compartir en su cuenta de TikTok algunas de las peticiones más surrealistas que recibe de los padres de sus alumnos, y lo hace con una pizca de humor, aunque sin perder la crítica sobre la sobreprotección que muchos exhiben.
Como bien dice él, muchos padres se preocupan por el bienestar de sus hijos, pero hay ocasiones en las que las demandas parecen sacadas de un mundo paralelo. Uno de esos mensajes decía: «Hola profesor, mi hijo siempre tiene hambre a las 10:30 y el recreo es a las 11:00. ¿Podría adelantar el recreo? No quiero que pase hambre, gracias». ¡Imagínate! La necesidad de proteger al pequeño lleva a algunos a pedir cambios radicales en la rutina escolar.
La línea entre lo razonable y lo absurdo
No todo queda ahí; otro padre se atrevió a solicitar: «Le agradecería que no use bolígrafos rojos al corregir los exámenes de mi hijo. El rojo es un color muy agresivo y le genera ansiedad. ¿Podría corregir en rosa pastel o verde agua?» Ante tal petición, el profesor no pudo evitar responder con ironía: «Claro, y con purpurina. No vaya a ser que el examen ataque».
El relato continúa con un padre que pidió amablemente al docente subirle la nota a su hija porque «su felicidad es lo más importante para mí» tras recibir un 5 en un trabajo. Sin embargo, este último mensaje dejó al maestro sin palabras.
Su publicación ha estallado en TikTok, acumulando ya más de 952.000 visualizaciones. Muchos comentarios apoyan su perspectiva; uno decía: «Soy profe y lo corroboro. Bendita paciencia la que tenemos que tener, no con los niños, sino con sus familias». Otros apuntaron cómo la figura del maestro se ha visto menospreciada ante los caprichos infantiles respaldados por sus padres.
Aun así, hay quien defiende algunas solicitudes como la del bolígrafo rojo; para ellos puede parecer algo lógico si consideramos las sensibilidades especiales de ciertos niños. En fin, estas situaciones nos llevan a reflexionar sobre hasta dónde llega nuestra protección y cómo educar sin caer en excesos.