En estos días, hemos recibido noticias alarmantes sobre una nueva estafa que se hace pasar por organismos oficiales, como el Ministerio de Justicia y la Audiencia Nacional. Aunque este tipo de engaños no es algo nuevo, lo cierto es que esta vez han elevado la apuesta, presentando un nivel de detalle que puede despistar incluso al más precavido.
La empresa de ciberseguridad ESET España ha detectado una campaña fraudulenta dirigida tanto a empresas como a particulares. Los delincuentes detrás de esto buscan generar confianza y pánico en sus víctimas. ¿Cómo lo hacen? Envían correos electrónicos que aparentan ser notificaciones judiciales, informando a los destinatarios que están siendo investigados por supuestos delitos informáticos. Lo curioso es que, aunque se identifican como entidades oficiales, en realidad provienen de cuentas comunes de Gmail.
Cuidado con los detalles engañosos
El mensaje suele ir acompañado de un documento adjunto lleno de jerga técnica y legal. Su objetivo es crear una sensación de urgencia; quieren asustarte para que pienses que estás en problemas legales serios. Y claro, lo primero que te invitan a hacer es responder o contactar con una dirección falsa controlada por ellos. Si caes en la trampa, empieza la segunda fase del fraude.
Aquí es donde ofrecen una solución mágica: una “auditoría técnica y jurídica” para evitar consecuencias legales… todo por un precio bastante elevado, 5.670 euros o más. Si decides aceptar su “oferta”, te indicarán cómo realizar la transferencia y te pedirán un justificante de pago. La promesa es clara: si pagas, detendrán las acciones contra ti.
Pero aquí viene la trampa: ese dinero va directo a sus bolsillos o, según algunos documentos falsificados, a un ciudadano francés en París. Puede ser un cómplice del fraude o alguien engañado para recibir esos pagos sin saberlo.
No te arriesgues: ante cualquier correo sospechoso como este, nuestra mejor recomendación es simple: no respondas ni pagues nada. Consulta siempre con organismos oficiales como la Policía Nacional o la Guardia Civil. Ellos son los únicos que pueden confirmarte si realmente estás frente a un intento de fraude.

