La NASA y la ESA han lanzado un suspiro de alivio al confirmar que el asteroide 2024 YR4 no impactará contra la Luna en 2032. Después de exhaustivas observaciones realizadas con el potente telescopio James Webb, se ha verificado que esta roca espacial pasará a más de 20.000 kilómetros de nuestro satélite natural.
Nuevas observaciones traen buenas noticias
Desde que este asteroide entró en nuestras vidas, ha sido un tema recurrente en las conversaciones astronómicas. En enero de 2025, cuando se descubrió que había una remota posibilidad de que su trayectoria cruzara la Tierra, las alarmas saltaron. La comunidad científica se volcó para medir cada detalle y, aunque hubo momentos en los que se temió lo peor, finalmente se descartó cualquier riesgo para nuestro planeta.
Aún así, existía la inquietud sobre un posible impacto lunar. A principios de febrero, algunos expertos estimaban una probabilidad del 4,3% de colisión con la Luna en diciembre de 2032. Imagínate: un choque capaz de liberar más energía que 400 bombas de Hiroshima. Pero gracias a los últimos datos obtenidos entre el 18 y el 26 de febrero por parte del James Webb, esas dudas han quedado completamente despejadas.
La Agencia Espacial Europea (ESA) celebró estos hallazgos con entusiasmo: «¡El asteroide 2024 YR4 no impactará la Luna en 2032!» En colaboración con centros como el NEOCC, dedicado a rastrear objetos cercanos a nuestro planeta, han podido refinar su órbita con gran precisión.
A medida que avanzamos hacia adelante, recordemos que estas situaciones son comunes en astronomía. Cuando se detecta un nuevo asteroide, muchas veces los cálculos iniciales están llenos de incertidumbres. Pero conforme se reúnen más datos y utilizamos tecnología avanzada como el James Webb, podemos tener una visión mucho más clara del futuro cósmico.

