La NASA ha logrado completar con éxito una prueba crucial antes del tan esperado lanzamiento de Artemis II. Este ensayo, conocido como wet dress rehearsal, se llevó a cabo en la plataforma 39B del Kennedy Space Center y consistió en cargar el cohete Space Launch System (SLS) con más de 2,6 millones de litros de combustible, todo un desafío técnico que pone a prueba los límites del ingenio humano.
Aunque ya hemos escuchado que este tipo de pruebas no son sencillas, lo cierto es que la historia reciente nos recuerda lo complicado que ha sido llegar hasta aquí. El primer intento tuvo problemas debido a fugas de hidrógeno líquido, un recordatorio palpable de cómo cada detalle cuenta en esta aventura espacial. Tras muchos contratiempos desde la misión anterior, donde la NASA se enfrentó a fallos técnicos y retrasos por culpa de la pandemia, ahora parece que estamos viendo luz al final del túnel.
Un camino lleno de retos
Artemis II no es solo otro viaje; representa el sueño renovado de regresar a la Luna y prepararnos para incluso mayores ambiciones como un viaje a Marte. Sin embargo, este sueño no ha estado exento de obstáculos. Desde sus primeras fases planificadas entre 2019 y 2021 hasta hoy, hemos visto cómo se han acumulado años de retrasos por múltiples factores. A pesar de ello, tras realizar ajustes importantes en los procedimientos y reemplazar sellos problemáticos en las conexiones del sistema, la NASA está lista para seguir adelante.
Aunque superar esta prueba no significa que el lanzamiento sea inmediato —la NASA tiene que analizar todos los datos recogidos— sí marca un momento decisivo: las operaciones finales pueden comenzar. La tripulación ya está entrando en su periodo de cuarentena habitual antes del vuelo, asegurando así que estén listos para embarcarse en esta emocionante misión.
En poco tiempo, cuatro astronautas emprenderán un viaje alrededor de nuestro satélite natural durante aproximadamente diez días. Aunque no aterrizarán, será una oportunidad única para probar sistemas esenciales que sentarán las bases para futuros alunizajes. Todo esto es parte del legado que queremos dejar: una presencia humana duradera en la Luna y más allá.

