La noche del 28 de noviembre de 2025 fue especial. Desde el Observatorio Astronómico de Calar Alto, en Almería, un grupo de científicos miraba al cielo con expectación. Había algo nuevo y emocionante en la pantalla: un objeto celeste que pronto sería catalogado como P/2025 W3 ‘Kresken’. Este descubrimiento no solo marca un hito; es el segundo cometa que se identifica con el telescopio Schmidt en más de cuatro décadas. El primero fue el famoso Thiele, descubierto allá por 1985.
El hallazgo y su relevancia
Rainer Kresken, ingeniero de la Agencia Espacial Europea (ESA), lideró este hallazgo durante unas pruebas técnicas con una cámara CMOS de alta sensibilidad. Mientras otros cometían errores o dejaban pasar oportunidades, ellos lograron capturar una imagen tenue pero reveladora: una estructura alargada que prometía convertirse en un cometa. Y así fue, tras más observaciones, la naturaleza del objeto quedó confirmada.
No es fácil detectar nuevos cometas. La mayoría de las veces son cuerpos celestes tan fríos y pequeños que apenas brillan al acercarse al Sol, soltando polvo y gas a su paso. Sin embargo, este telescopio ha demostrado que aún hay mucho por descubrir. Además, su modernización le ha dado nueva vida para seguir cartografiando nuestro cielo y monitoreando potenciales riesgos espaciales.
Aunque ahora mismo todos apuntan a que P/2025 W3 tiene características típicas de un cometa, los expertos no descartan que también pueda ser un asteroide activo del cinturón principal entre Marte y Júpiter. Un universo lleno de sorpresas nos espera.
Con cada nuevo descubrimiento, España refuerza su papel dentro del escenario europeo del espacio y la ciencia. Así que celebremos este momento: un pequeño pero significativo paso hacia adelante en nuestra comprensión del cosmos.

