La Guardia Civil ha dado un golpe en la mesa al desmantelar en Barcelona una operación que parecía sacada de una película de ciencia ficción, pero que es muy real. Nos encontramos ante unas granjas de móviles, instalaciones donde cientos de teléfonos hacen el trabajo sucio para inflar métricas y llevar a cabo estafas. Un verdadero caos que nos deja sin palabras.
El trasfondo del engaño
¿Te has preguntado alguna vez cómo funcionan esos ‘likes’ y visitas que parecen venir de la nada? En la era digital, cada clic cuenta y hay quienes han encontrado formas poco éticas de manipular esas cifras. Las primeras granjas se originaron en Asia, donde la mano de obra barata permitió que miles se dedicaran a hacer tareas repetitivas como ver vídeos o dar ‘me gusta’. Pero pronto, los bots tomaron el control, dejando a los humanos atrás.
A medida que la tecnología avanzaba, también lo hacían las técnicas del fraude. Ahora no solo se trata de inflar números; estas fábricas oscuras han evolucionado hacia operaciones mucho más siniestras. Con máquinas llamadas SIMBOX, pueden enviar hasta 2,5 millones de SMS fraudulentos al día, haciéndose pasar por bancos o incluso por la policía para robar datos bancarios. Una verdadera caza del tesoro… pero del lado equivocado.
Lo impactante es que el hombre detrás de esta «fábrica de estafas» fue detenido y liberado bajo condiciones. Sin embargo, intentó escapar volando fuera del país. ¿En serio? Esto demuestra cómo estas infraestructuras son capaces no solo de manipular estadísticas, sino también de convertirse en herramientas operativas para el crimen organizado.
Cuidado con los números: las granjas no son lo mismo que los bots automatizados; aquí estamos hablando de un engaño más sofisticado y creíble. Se trata de personas y dispositivos trabajando juntos para crear interacciones falsas con fines claramente malintencionados.
Aquí en España tenemos leyes contra estas prácticas engañosas, pero parece que algunos siempre encuentran la forma de saltarse las reglas. La pregunta es: ¿qué estamos dispuestos a hacer nosotros como sociedad para frenar este tipo de abusos? Es hora de estar alerta porque este problema va mucho más allá del simple ‘like’ en una foto; puede afectar nuestra seguridad y confianza online.

