Imagínate la escena: un operador, con toda la energía del mundo, ejecutando movimientos de artes marciales mientras un robot humanoide lo imita al instante. Todo parece un juego hasta que, en un giro inesperado, el robot lanza una patada sin mirar a quién tiene delante y el impacto deja al operario noqueado. Este es el escalofriante momento que se ha vuelto viral, mostrando los peligros ocultos de entrenar robots tan cerca de personas.
Un avance asombroso pero arriesgado
Los avances en robótica han dado pasos agigantados; hoy en día, estos autómatas no solo caminan y mueven objetos pesados sino que también aprenden a realizar tareas complejas e incluso a mantener conversaciones. Sin embargo, esta evolución trae consigo riesgos serios si no se toman las medidas adecuadas. El robot Unitree G1 ha demostrado ser capaz de jugar al baloncesto como un profesional y está diseñado para trabajar en fábricas o almacenes donde se espera que realice tareas repetitivas con precisión.
La técnica más común para enseñarles a moverse es la teleoperación, donde el operador controla al robot mediante comandos o incluso con trajes especiales que captan sus movimientos. Es una forma impresionante de aprendizaje por imitación, pero ¿a qué costo?
Aquel accidente nos recuerda lo peligroso que puede ser este tipo de entrenamiento cuando no se extreman las precauciones necesarias. Si bien la escena pudo parecer graciosa en ese momento –un operario apoyándose en el suelo tras recibir el golpe mientras su compañero robótico le imitaba– nos pone frente a una realidad alarmante: cada error podría derivar en consecuencias mucho más graves.

