En un mundo donde cada palabra cuenta, Signal se ha alzado como el refugio digital de quienes valoran su privacidad. Esta aplicación de mensajería cifrada se ha convertido en la favorita de activistas, periodistas y filtradores, convirtiéndose en un bastión contra el espionaje y las miradas indiscretas.
Imagina que una conversación sobre operaciones militares acabe en manos equivocadas. Eso fue exactamente lo que ocurrió cuando Jeffrey Goldberg, editor de The Atlantic, fue añadido por error a un grupo de Signal donde funcionarios estadounidenses discutían estrategias militares. Sus ojos vieron información sensible sobre objetivos y decisiones cruciales antes de ataques en Yemen ordenados por Trump. El Consejo de Seguridad Nacional ahora investiga cómo ocurrió este desliz, pero lo cierto es que Signal ha demostrado ser más que una simple herramienta; es un testigo involuntario de la historia.
La seguridad ante todo
Lanzada en 2010 por Moxie Marlinspike y Stuart Anderson, Signal ha recorrido un largo camino desde sus inicios como TextSecure. Fue Edward Snowden quien dio un empujón a su popularidad al confesar que usaba Signal para comunicarse sin miedo a ser escuchado. Y no es para menos: esta app gratuita garantiza un cifrado extremo, asegurando que solo tú y la persona con la que hablas podáis leer los mensajes.
Aparte del cifrado robusto, cuenta con funciones como chats cifrados por defecto (nada de activar opciones), mensajes que desaparecen automáticamente y verificación de seguridad. Es tan comprometida con la privacidad, que sus creadores han rechazado sistemáticamente cualquier intento de gobiernos para introducir puertas traseras en su sistema. Según ellos, «no podemos leer tus mensajes ni escuchar tus llamadas».
A pesar del clamor por parte de defensores digitales, también hay voces críticas entre expertos en ciberseguridad; ¿puede esta herramienta potente caer en manos equivocadas? Por ahora, Signal sigue siendo la opción preferida para aquellos que necesitan proteger su comunicación sin rodeos ni complicaciones.