Las listas de IPTV han sido un caramelo envenenado para muchos aficionados al fútbol, prometiendo acceso a partidos y plataformas de streaming que normalmente tienen un precio. Pero la guerra contra esta piratería sigue siendo un tema candente en España, donde LaLiga ha decidido poner toda la carne en el asador para frenar este problema. En octubre, su presidente, Javier Tebas, anunció que comenzaban a multar a los infractores, pero eso fue solo el principio de una operación más ambiciosa.
El sistema Piracy Shield y sus desafíos
Junto con Europol, LaLiga se embarcó en una misión sin precedentes para desmantelar las plataformas ilegales que ofrecían más de 2.500 canales de televisión sin ningún tipo de licencia. Y no son solo ellos; muchos países están dando la batalla contra este flagelo. Hace un año, Italia lanzó el Piracy Shield, un sistema que pretendía bloquear todas esas transmisiones ilegales y hacerle la vida imposible a los infractores. Pero como suele pasar, la realidad no fue tan sencilla.
Al inicio, el sistema apenas bloqueaba unas pocas IP y cuando empezaron a hacer ajustes, se encontraron con otro gran problema: se llevaban por delante también páginas legales que nada tenían que ver con la piratería. La historia ha sido un vaivén entre buenos propósitos y resultados decepcionantes.
A lo largo del último año, AGCOM ha estado revisando este enfoque y ahora planea implementar cambios significativos para hacerlo más efectivo. Según cuentan desde TorrentFreak, las nuevas reglas exigirán colaboración directa de motores de búsqueda e ISPs para restringir ese contenido ilegal de manera más eficaz.
A partir de ahora, quienes gestionan los derechos deberán aportar pruebas claras sobre qué contenido desean bloquear como ilegal. Al final del día, lo que todos queremos es evitar esos errores del pasado donde se censuraba más de lo necesario.
Piracy Shield también incorporará herramientas inteligentes para diferenciar entre lo legal y lo ilegal. Con estas mejoras esperamos ver un cambio real en cómo se combate este fenómeno en Italia y quién sabe si podría ser un modelo a seguir para otros países europeos.