Todos recordamos la historia de Nicholas Allegra, más conocido en el mundo de los hackers como «Comex». Con apenas 19 años, este chaval se convirtió en un auténtico quebradero de cabeza para Apple cuando encontró una vulnerabilidad en iOS que dejó a la compañía con las defensas bajas. Corría el año 2010 y, con su famoso jailbreak para el iPhone 4, logró abrir la puerta del sistema operativo de Apple, mostrando sus debilidades al mundo.
La herramienta que lanzó, conocida como JailbreakMe, permitía a millones de usuarios liberarse de las restricciones impuestas por Apple sin complicaciones. Y es que, ¿quién no quiere tener libertad en su dispositivo? La vulnerabilidad estaba en el navegador Safari y su éxito fue tal que hizo temblar los cimientos del monopolio que había construido Apple.
Pero todo tiene un final inesperado
A pesar del escándalo y la presión, en lugar de castigarle, Apple decidió ficharle. Nicholas pasó a ser parte del equipo como becario remoto, trabajando para mejorar la seguridad del sistema operativo. Sin embargo, su aventura no duró tanto como uno podría imaginar. A pesar de haber demostrado su valía durante ese tiempo, un error banal lo llevó a perder su puesto: olvidó responder a un correo electrónico crucial para renovar su contrato.
En un giro irónico digno de una película, Allegra compartió su experiencia en redes sociales comentando cómo había sido despedido simplemente por no contestar un mensaje. Aunque parezca increíble, esta anécdota nos recuerda lo frágil que puede ser nuestra relación con grandes empresas e incluso cómo algo tan simple puede cambiar nuestro destino profesional.