En España, la higiene del sueño se ha convertido en una preocupación creciente. Cada vez más, nos damos cuenta de lo vital que es el descanso nocturno para nuestra salud general. Aunque se recomienda dormir entre 7 y 9 horas diarias, no solo importa la cantidad, sino también la calidad. Durante esas horas de sueño, nuestro cuerpo repara los estragos del día y se prepara para afrontar un nuevo amanecer.
Hoy en día, vivimos rodeados de dispositivos que prometen monitorear hasta el último detalle de nuestras vidas. Desde contar pasos hasta medir la presión arterial, parece que cada aspecto está bajo control. Pero cuando se trata de nuestro descanso, surgen interrogantes sobre la fiabilidad de esos smartwatch que tanto han proliferado en el mercado. Un reciente estudio ha arrojado algo de luz sobre este tema tan interesante.
¿Qué dicen los expertos sobre nuestros smartwatches?
No hay duda: descansar bien es fundamental. Sin embargo, esos relojes inteligentes nos ofrecen datos aproximados que pueden resultar engañosos. Dormir va más allá de simplemente poner el cuerpo en horizontal; es un proceso crucial donde nuestro organismo se resetea y repara los daños acumulados por estrés y obligaciones diarias.
Aunque estos dispositivos aseguran monitorizar nuestro sueño, a menudo lo hacen con limitaciones. Usan sensores para detectar nuestras pulsaciones o ronquidos e identificar si estamos en fase REM o no. Sin embargo, un estudio llevado a cabo por el profesor Cailbhe Doherty en la Universidad de Dublín señala que estos gadgets tienden a sobreestimar el tiempo total que dormimos en aproximadamente un 10%. Esto significa que podríamos estar recibiendo información errónea sobre nuestro descanso.
Doherty explica: «Los algoritmos varían según el modelo y la marca, lo cual genera inconsistencias”. Así que ya lo saben: aunque estos aparatos pueden ser útiles como referencia, deberíamos tomarlos con cautela. No son infalibles ni deben considerarse como un valor absoluto para medir la calidad del sueño.