La aventura de la sonda HERA comenzó a principios de octubre del año pasado, cuando despegó a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX. Su misión es nada menos que llegar al sistema binario de asteroides Didymos, lo cual está previsto para el otoño de 2026. Y no es solo un viaje; se trata de un verdadero experimento espacial que busca demostrar cómo desviar asteroides que podrían ser una amenaza para nuestro planeta.
Un acercamiento emocionante
A medida que avanza su travesía, HERA ha estado realizando experimentos audaces en las profundidades del espacio. Durante su fase de crucero, se acercó a Marte, situándose a tan solo 5.000 kilómetros de su superficie y a 300 kilómetros de su luna Deimos. Esta maniobra le permitió ganar velocidad y estudiar el misterioso satélite marciano, mientras desplegaba sus pequeños satélites CubeSats para llevar la ciencia aún más lejos.
El pasado miércoles 12 de marzo fue un día crucial: HERA realizó observaciones tanto del planeta rojo como de Deimos, lo que representa hitos científicos significativos en esta misión interplanetaria. Luego giró su antena hacia la Tierra para enviar los datos recogidos, donde serán analizados por el equipo científico desde el centro de control en Darmstadt, Alemania.
Pero ¿qué herramientas utilizó HERA durante este fascinante sobrevuelo? Se sirvió de tres instrumentos clave: una cámara en blanco y negro para navegación e investigación científica; un sensor hiperespectral que capta colores fuera del alcance humano; y una cámara termográfica infrarroja capaz de revelar propiedades físicas del terreno marciano. Con cada imagen y dato recogido, estamos más cerca no solo de entender mejor nuestro vecino planetario sino también cómo podemos protegernos ante posibles amenazas celestiales.