La megaciudad The Line parece estar atrapada en una tormenta perfecta de problemas. Este proyecto monumental, ideado en Arabia Saudí, ha tenido que recortar su ambicioso plan inicial. ¿El motivo? Reducir el número de habitantes y los kilómetros de su estructura, además de renunciar a instalar una planta desalinizadora que iba a cubrir el 30% de las necesidades hídricas. Y por si fuera poco, sigue devorando una quinta parte del acero del mundo como si no hubiera un mañana.
Un agujero financiero sin fondo
A pesar de todas estas controversias, sorprendentemente hay quienes todavía sueñan con vivir allí. Sin embargo, la realidad es dura: The Line se está convirtiendo en un auténtico desastre financiero. Según un informe del The Wall Street Journal, Arabia Saudí ya ha desembolsado la friolera de 50.000 millones de dólares, y se enfrenta a un futuro incierto con más de 55 años por delante para terminar las obras, ¡y eso con un coste estimado que asciende a 8,8 billones de dólares!. Para ponerlo en perspectiva, esto supera más de 25 veces el presupuesto anual del país.
No hace mucho tiempo, el proyecto vivió un cambio drástico al sustituir a su director ejecutivo debido a dudas sobre su viabilidad económica. La junta directiva decidió nombrar a Aiman Al-Mudaifer como nuevo director general interino tras la abrupta salida de Nadhmi Al-Nasr, quien había estado al mando desde 2018.
A pesar del caos reinante y los plazos que se están estirando como chicle –sí, hay retrasos significativos– los líderes siguen luchando por cumplir con unas expectativas desmesuradas para este coloso arquitectónico.
No obstante, mientras todo esto sucede en tierra firme, nos llega una noticia curiosa desde el aire: unas imágenes satelitales han revelado la construcción de un lujoso palacio en la costa del Mar Rojo. Según informa Business Insider, este complejo exclusivo cuenta con jardines exuberantes, un campo de golf y hasta diez helipuertos. Al parecer, será la nueva residencia del príncipe heredero Mohammed bin Salman. Así que mientras unos luchan por hacer realidad The Line, otros no tienen reparos en construir palacios.