Elon Musk, el hombre que nunca deja de sorprendernos, está de vuelta en el ojo del huracán. Todo comenzó cuando Larry Sanger, cofundador de Wikipedia, lo puso en un aprieto al cuestionar si el gobierno estadounidense había estado pagando a algunos de sus empleados para manipular o vigilar el contenido de la enciclopedia online. Pero eso fue solo el calentamiento; lo que realmente ha incendiado las redes son las declaraciones de Musk sobre la productividad laboral. A través de su cuenta en X, lanzó una bomba: «DOGE trabaja 120 horas semanales. Nuestros opositores burocráticos trabajan con optimismo 40 horas a la semana. Por eso pierden tan rápido».
Una crítica mordaz que genera debate
Es importante recordar que este año, Donald Trump eligió a Musk como líder del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), creado para reducir gastos y reestructurar agencias gubernamentales. Y si bien no es la primera vez que se pronuncia sobre cómo debería ser nuestro enfoque hacia el trabajo, esta vez ha ido aún más lejos al sugerir que sus empleados deberían trabajar 120 horas a la semana. ¡Eso sí que es un compromiso! Antes ya se había mostrado escéptico con el teletrabajo e incluso propuso que los trabajadores durmieran en las oficinas para evitar pérdidas de tiempo en desplazamientos.
Desde que Trump llegó a la Casa Blanca, este departamento ha echado a cientos de funcionarios públicos y ha solicitado acceso a plataformas financieras gubernamentales para gestionar fondos públicos. En medio de este mar turbulento, resuena un mensaje anterior desde DOGE en noviembre de 2024: «Necesitamos revolucionarios con un coeficiente intelectual alto dispuestos a trabajar más de 80 horas por semana en recortes poco glamurosos». La pregunta es: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar por un empleo?