En un rincón helado y olvidado del mundo, la NASA ha desenterrado un pedazo de historia que estaba atrapado bajo el hielo durante décadas. Un grupo de científicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) sobrevoló el Polo Norte en abril y, gracias a su radar, se encontraron con algo que les hizo alucinar: lo que parecía una simple roca resultó ser Camp Century, una base militar estadounidense construida en 1959.
Un hallazgo sorprendente
Imagínate volar por encima de un paisaje blanco e interminable y descubrir una instalación secreta que estuvo oculta durante tanto tiempo. Según Alex Gardner, experto en criosfera del JPL, “al principio no sabíamos lo que era”, pero pronto se dieron cuenta de que estaban ante una estructura artificial enterrada a unos 30 metros de profundidad. La misión inicial era evaluar la solidez del hielo y cómo este influye en el aumento del nivel del mar por culpa del cambio climático. Pero ahora, han revelado algo mucho más inquietante.
Camp Century no solo era un laboratorio militar para experimentar con la construcción en condiciones extremas; era también un centro neurálgico donde más de 200 personas vivieron bajo tierra, rodeados de túneles interconectados que incluían desde dormitorios hasta laboratorios y hasta una pequeña granja subterránea. ¡Incluso contaban con un reactor nuclear portátil! Pero todo eso quedó atrás cuando fue abandonada en 1967.
Sin embargo, este descubrimiento nos deja ante una nueva preocupación: el deshielo acelerado. Con el calentamiento global arrasando todo a su paso, Camp Century podría salir a la luz nuevamente y liberar residuos químicos y nucleares peligrosos atrapados durante años. Los científicos están ya planeando futuras expediciones para ver cómo está realmente la base y si es necesario recuperar esos materiales antes de que representen un auténtico peligro para nuestro medio ambiente.
A medida que las temperaturas siguen subiendo, ese recuerdo congelado de la Guerra Fría podría convertirse en un problema candente. La historia no siempre permanece sepultada; a veces emerge cuando menos lo esperamos.