La carrera por proteger nuestro planeta ha comenzado, y China no quiere quedarse atrás. Tal como lo recoge The Guardian, el país asiático ha decidido dar un paso al frente reclutando especialistas para una nueva «fuerza de defensa planetaria». ¿El motivo? La creciente inquietud acerca del asteroide 2024 YR4, que podría colisionar con la Tierra en 2032.
Este asteroide, que oscila entre los 40 y 90 metros de diámetro, ha sido catalogado como un potencial riesgo por diversas agencias espaciales internacionales. Detectado por el Sistema de Última Alerta de Impacto Terrestre de Asteroides (ATLAS), su probabilidad de impacto, inicialmente en un 1,3%, ha subido al 2%. Esto ha encendido las alarmas y ha llevado a intensos debates sobre cómo prevenir lo que podría ser un desastre.
Una búsqueda de talento singular
Así las cosas, la Administración Estatal de Ciencia, Tecnología e Industria para la Defensa Nacional de China (SASTIND) ha lanzado anuncios en WeChat buscando a jóvenes graduados con estudios avanzados en astrofísica, ingeniería aeroespacial y exploración espacial. Pero hay condiciones: deben tener menos de 35 años y una “postura política firme” alineada con el Partido Comunista Chino. El mensaje es claro: se busca a los mejores para enfrentar un desafío que atañe a todos.
Las vacantes están orientadas hacia la investigación y desarrollo de sistemas para tecnologías innovadoras enfocadas en el seguimiento y alerta temprana de asteroides cercanos a nuestro hogar azul. Este no es solo un capricho; China lleva tiempo trabajando en mejorar sus capacidades en defensa planetaria. En 2027 tienen planes ambiciosos: realizarán su primera prueba usando un impactador cinético contra el asteroide 2015 XF261.
Li Mingtao, investigador del Centro Nacional de Ciencias Espaciales, destaca que aunque han hecho progresos notables en detección y monitoreo, aún queda mucho por hacer. “Este es un desafío global que requiere la cooperación de todos”, apunta con determinación. Sin duda, nos encontramos ante una misión apasionante donde cada pequeño avance puede marcar la diferencia entre salvar o perder nuestro hogar.