Los dispositivos Alexa de Amazon se han convertido en compañeros inseparables en nuestros hogares. Sin embargo, muchos de nosotros podríamos estar poniendo en riesgo nuestra seguridad y privacidad al colocarlos en lugares poco recomendables. ¿Te has preguntado alguna vez si tu Alexa está realmente a salvo?
Evita las ventanas y los rincones peligrosos
Poner tu altavoz cerca de una ventana es un error que podría costarte caro. Los expertos advierten que, si un delincuente tiene acceso visual a tu Alexa, podría intentar hackearla y conectar otros dispositivos que tengas. Imagínate que tu coche está conectado; con un simple comando, podrían desbloquearlo y llevárselo.
A veces subestimamos la tecnología, pero no debemos olvidarnos del peligro real. Además, tener el dispositivo bajo la televisión tampoco es lo más inteligente. Si quieres evitar que escuche más de la cuenta —porque se activa con cualquier sonido similar a «Alexa»— deberías pensar en colocarla en una mesa auxiliar o en una estantería. No solo interrumpe tus momentos de relax, sino que también pone tu privacidad al descubierto.
Aparte de esto, hay otro detalle importante: mantener tu Alexa alejada de fuentes de calor como radiadores o chimeneas es fundamental. El calor puede hacer maravillas con el chocolate, pero con los dispositivos tecnológicos… no tanto. Desde un mal funcionamiento hasta un incendio son riesgos reales si no le das su espacio adecuado.
Por último, hablemos del dormitorio y el baño. Esos son espacios privados donde nuestras conversaciones deberían ser solo eso: privadas. Aunque Amazon asegura que solo escucha tras decir “Alexa”, quién sabe cuántas veces podría activarse accidentalmente mientras hablas sobre tus cosas más íntimas. Así que mejor resérvalo para zonas comunes como la sala o la cocina donde puedan disfrutarlo tus invitados.