¿Quién no ha recibido un mensaje sospechoso haciéndose pasar por su banco? La realidad es que los ciberataques están a la orden del día, y cada vez son más astutos. Internet puede parecer un lugar seguro, pero en el fondo es como caminar por un callejón oscuro sin saber quién te observa. Según Check Point, una reconocida empresa de ciberseguridad, hay errores comunes que todos cometemos con nuestros móviles y que ponen nuestra privacidad en jaque.
Redes públicas: un riesgo innecesario
Pensar que conectarse a WiFi gratuito en cafeterías o aeropuertos es inofensivo es un error garrafal. Cada vez guardamos más información sensible en nuestros teléfonos, desde contraseñas hasta datos bancarios. Un simple clic puede poner a un ciberdelincuente al acecho para robar tus datos sin que te des cuenta. Lo mejor siempre será optar por usar datos móviles y desactivar esa conexión automática a redes WiFi.
Y luego está el tema de las contraseñas. A pesar de todas las advertencias, muchas personas siguen usando claves simples o repitiendo la misma en múltiples servicios. Si uno de estos sitios tiene una filtración, ¡prepárate! Los delincuentes probarán esa misma contraseña en otras cuentas. La solución es sencilla: usa contraseñas seguras y únicas para cada servicio.
No olvidemos revisar los permisos de nuestras aplicaciones; muchas piden más acceso del necesario y pueden utilizar nuestra información sin nuestro consentimiento. Y ojo, descargar apps solo desde fuentes legítimas debe ser una norma básica.
Sin protección: el camino directo al desastre
¿Dejar tu móvil sin contraseña? Eso sería como dejar la puerta abierta en casa cuando no estás. Si se pierde o te lo roban, cualquier persona podría acceder a toda tu información personal con total facilidad. Además de establecer contraseñas robustas, activar medidas como la autenticación biométrica (huella dactilar o reconocimiento facial) nunca viene mal.
A medida que avanza la tecnología, también lo hacen las estafas. El phishing ha evolucionado gracias a la inteligencia artificial; ahora imita mensajes reales con tal precisión que parece imposible caer en la trampa. Por eso, verifica siempre quién envía esos mensajes sospechosos y nunca hagas clic en enlaces dudosos.