Sam Altman, el CEO de OpenAI, no se corta un pelo al hablar sobre su ambición de hacer temblar a Google. En una reciente publicación en X (Twitter), ha dejado claro que aún queda «un largo camino por recorrer para destrozar a Google». Este tipo de afirmaciones han hecho que algunos lo vean como el chico malo de Silicon Valley, y no es para menos.
Altman compartió un ranking que muestra que ChatGPT ocupa el sexto lugar entre las páginas más visitadas del mundo con un 2,33% de participación. Mientras tanto, Google sigue reinando con un aplastante 29,21%. A pesar de los esfuerzos constantes de OpenAI por posicionarse como el nuevo rey en las búsquedas online con su reciente lanzamiento de SearchGPT, la realidad parece ponerle los pies en la tierra. Y es que, aunque la idea es ofrecer respuestas más precisas y contextualizadas gracias a la inteligencia artificial, la verdad es que muchos usuarios aún prefieren seguir navegando por múltiples enlaces antes que cambiar sus hábitos.
La soberbia y las estrategias del CEO
A medida que Altman continúa hablando sobre su competencia con el gigante tecnológico chino DeepSeek —asegurando sin titubear que «obviamente ofreceremos modelos mucho mejores»— también se enfrenta a rumores sobre una oferta estratosférica de Elon Musk para adquirir OpenAI. Según The Wall Street Journal, Musk habría lanzado una oferta de 97.400 millones de dólares a través de su abogado. Pero Altman solo tuvo una respuesta rápida: «No, gracias»; incluso bromeó diciendo que estarían dispuestos a comprar Twitter por 9.740 millones si Musk lo desea.
Pero hablemos claro: para cerrar esa enorme brecha con Google, OpenAI no se está quedando quieto. Están trabajando en innovación constante, mejorando sus modelos como o3 y o3 Mini; además han hecho más accesible ChatGPT Search al eliminar la necesidad de iniciar sesión. También están buscando colaboraciones estratégicas con otras tecnológicas para llevar su inteligencia artificial aún más lejos.
¿Serán estas estrategias suficientes para cambiar el juego? El tiempo dirá si realmente pueden desafiar al rey indiscutible o si todo quedará en palabras vacías frente a la inercia del monopolio digital.