La guerra entre Ucrania y Rusia sigue desangrando territorios y corazones, llevándonos a un conflicto que parece no tener fin. En este panorama caótico, los bombardeos sobre ciudades ucranianas son una realidad diaria, y ambas naciones recurren a tecnologías cada vez más sorprendentes para defenderse. Desde misiles hipersónicos hasta sistemas de defensa aérea láser, la carrera armamentista no da tregua.
Drones nodrizas al rescate
En medio de esta vorágine bélica, uno de los avances más llamativos son esos drones ‘madre’, auténticos titanes del aire capaces de transportar pequeños drones kamikaze. Imagina esto: mientras estos vehículos aéreos surcan los cielos, sueltan a sus «hijos» en pleno vuelo, ampliando así el rango de ataque y llevándolos tras las líneas enemigas. El diario Ars Technica nos cuenta que estas naves nodrizas pueden liberar drones ligeros y rápidos para hacer frente al enemigo.
No solo eso; el ejército ucraniano ha mostrado su ingenio al armar drones con escopetas o granadas, capaces de derribar objetivos a distancia o atacar trincheras rusas con fusiles de asalto. También hay un dron con garra retráctil diseñado para robar otros drones y otro terrestre que funciona como repetidor de comunicaciones. ¡Es un auténtico arsenal volador!
A todo esto se suma una nueva arma láser llamada ‘Tryzub’, capaz de derribar objetivos voladores a más de dos kilómetros. Así lo reveló el coronel Vadym Sukharevskyi durante una conferencia donde afirmó que esta tecnología es muy real y ya está operativa.
Mientras tanto, Europa se debate en la discusión sobre prohibir el envío de consolas a Rusia, sospechando que estas podrían estar siendo utilizadas para controlar drones en este conflicto feroz. En este mundo tecnológico e impredecible, la lucha por el control aéreo es tan crucial como angustiante.