En las islas Baleares, la situación se vuelve cada vez más preocupante. Mallorca y Eivissa están viendo cómo, día tras día, se erige un nuevo xalet en suelo rústico. Este fenómeno no solo altera el paisaje sino que también pone en jaque nuestro patrimonio natural.
Un panorama desolador para el medio ambiente
Las alarmas ya han sonado: con la construcción desenfrenada de viviendas turísticas, estamos tirando a la basura lo que nos queda de naturaleza. En este contexto, plataformas como Airbnb han tenido que retirar más de 60.000 plazas de alquiler turístico ilegal. Pero, ¿es suficiente? La respuesta parece clara: no.
Además, las reservas hídricas están por los suelos, bajando hasta un preocupante 54%. Mientras tanto, seguimos hablando de turismo y desarrollo sin tener en cuenta las necesidades del entorno. La realidad es que estamos dejando que el monocultivo turístico arrase con nuestra identidad y calidad de vida.
Y mientras todo esto ocurre, algunos se preguntan qué pasará si seguimos así. Con más de 2.300 firmas recogidas para proteger el Pulmón Verde de Son Bonet ante la llegada del megaparc fotovoltaico, vemos cómo la comunidad empieza a tomar conciencia. Pero necesitamos más acción y menos palabras vacías.

