Con la llegada del verano, el puerto de Sanitja debería estar rebosante de vida y movimiento. Sin embargo, este año la realidad es bien diferente. Las barcas han desaparecido, un hecho que deja a muchos con el corazón encogido y una pregunta en la mente: ¿qué ha pasado? La respuesta nos lleva a unos problemas legales con Costas que parecen no tener fin.
Un verano sin barcos: una pérdida para todos
A medida que los días calientan, nos encontramos ante un panorama desolador. El puerto, en lugar de ser un punto de encuentro para pescadores y turistas, se ha convertido en un triste recordatorio de cómo las cuestiones burocráticas pueden arruinar lo que debería ser un lugar de disfrute. Y es que no solo se trata de perder embarcaciones; estamos hablando también de perder parte de nuestra esencia mediterránea.
Los locales están inquietos; la comunidad siente esta falta. “Esto es un desastre”, comenta José, un pescador veterano del lugar. “Aquí venimos a trabajar y disfrutar. No podemos permitir que nos quiten esto”. Y tiene razón. La situación es insostenible cuando vemos cómo el turismo sigue aumentando mientras nuestros puertos languidecen por decisiones administrativas.
Cabe preguntarse si realmente estamos dispuestos a tirar a la basura nuestro patrimonio natural por unas normas que no hacen más que complicar nuestras vidas. Es momento de unirnos y luchar por lo nuestro antes de que sea demasiado tarde.

