En la Serra de Tramuntana, un rincón mágico de nuestra tierra, surge una preocupación que no podemos ignorar. Se habla de la posible privatización de un antiguo camino que ha conectado a generaciones. Este sendero no es solo un trozo de tierra; es parte de nuestra historia, un hilo que une a los pueblos y a las personas. ¿Cómo podemos permitir que se tire a la basura algo tan valioso?
Caminos que nos unen, no que nos dividen
La noticia ha sacudido a muchos, especialmente a aquellos que consideran este camino como su hogar. La comunidad está en pie de guerra; más de 2.300 firmas ya se han recolectado para proteger lo que algunos llaman el Pulmón Verde de Son Bonet, frente al avance del megaparc fotovoltaico. Y es que el turismo no puede convertirse en un monocultivo donde todo lo demás se desmorona.
No es solo una cuestión económica; es una cuestión de identidad. La naturaleza y la cultura deben coexistir, no ser víctimas del interés privado. El GOB ha alzado la voz pidiendo alternativas menos invasivas para mantener nuestro legado intacto. En este momento crucial, nosotros tenemos el poder de decidir qué futuro queremos.

