La situación es alarmante. Más de 200 personas están a punto de ser despojadas de su hogar en la antigua prisión de Palma, y parece que nadie se preocupa por ofrecerles una alternativa. Los colectivos sociales no han tardado en alzar la voz, denunciando esta situación que parece un verdadero abandono por parte del IMAS.
Promesas vacías y falta de soluciones
Cort ha admitido sin rodeos que no hay planes ni alternativas habitacionales para estas familias. Es como si estuviéramos tirando a la basura los sueños y esperanzas de tantas personas que solo buscan un lugar donde vivir dignamente. En este contexto, es inaceptable ver cómo se priorizan otros proyectos que, lejos de beneficiar a la comunidad, parecen responder a intereses particulares.
Y aquí estamos, viendo cómo se desarrolla un monocultivo turístico que ignora las verdaderas necesidades del pueblo. Nos preguntamos: ¿hasta cuándo permitiremos que esto siga sucediendo? Es hora de actuar y exigir respuestas claras sobre el futuro de quienes van a ser despojados sin contemplaciones.

