La fibromialgia es una sombra que se cierne sobre muchos mallorquines, un compañero indeseado que afecta músculos, huesos y vísceras. Pero, ¿sabías que aún hay médicos que dudan de su existencia? Carme Soler lo sabe bien y no puede evitar sentir frustración ante esa falta de credibilidad. “¿Cómo pueden pensar que esto no es real?”, se pregunta con la voz cargada de indignación.
La realidad del sistema sanitario
Aparte de las dudas sobre la fibromialgia, el sistema sanitario balear enfrenta un auténtico colapso. En Son Espases, solo se llevan a cabo operaciones urgentes; los pacientes son derivados a otros hospitales por la escasez de camas. Es como si nuestros cuerpos fueran números en una lista interminable. Mientras tanto, la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública exige cambios urgentes para reorganizar este caos.
En Manacor, por otro lado, se están derivando más pacientes a la sanidad privada que en los hospitales más grandes juntos. Esto plantea una pregunta inquietante: ¿realmente estamos cuidando nuestra salud o simplemente tiramos a la basura el futuro de nuestro sistema público?
A medida que avanzamos hacia un futuro incierto, es vital unirnos y alzar nuestra voz. Las calles han resonado con gritos contra la guerra y exigencias por un cambio real en nuestras vidas. Cada firma cuenta, cada protesta importa; porque al final del día, todos merecemos ser escuchados y recibir el tratamiento digno que necesitamos.

