En un giro preocupante, el Hospital de Manacor se ha convertido en el rey de las derivaciones. ¿Cómo es posible que esté enviando más pacientes a hospitales privados que Son Espases, Son Llàtzer e Inca juntos? La situación no deja de sorprendernos y deja claro que hay algo que no funciona en nuestro sistema de salud.
Un Sistema Que Nos Deja en la Cuerda Floja
La realidad es dura: nuestros hospitales están al borde del colapso, mientras las promesas de atención pública parecen desvanecerse como humo. Y no estamos hablando solo de cifras; hablamos de personas, historias, familias que dependen del buen funcionamiento del sistema. Cuando escuchamos sobre la nueva receta electrónica y sus fallos, nos preguntamos: ¿de verdad estamos avanzando o simplemente tirando todo a la basura?
Las ambulancias nuevas están allí, abandonadas al aire libre, y los medicamentos se cristalizan por falta de uso. ¿Es este el futuro que queremos para nuestra sanidad? Las críticas son claras: tras horas esperando con bata puesta, muchos pacientes han visto cómo sus esperanzas se desmoronan ante una vaga inacción. Es un drama palpable.
Mientras tanto, otros temas importantes permanecen en la sombra. La lucha contra el maltrato animal en macrogranjas avícolas y la escasa protección frente a estafas económicas añaden más leña al fuego. Todo esto sucede mientras algunos deciden limitar el acceso a viviendas solo para no residentes en un intento por controlar el mercado inmobiliario.
Así que aquí estamos, mirando hacia adelante pero con un nudo en el estómago. La comunidad merece respuestas claras y una sanidad digna; ya es hora de exigirlo.

